El inicio del año escolar marca un cambio importante en la rutina diaria de niños y adolescentes. Aumentan las horas de pie, las caminatas, el peso de mochilas y el uso prolongado de calzado cerrado. Todo esto genera una mayor demanda sobre los pies, que muchas veces no están preparados después del período de vacaciones.
Un retorno a clases sin la preparación adecuada puede desencadenar molestias que afectan no solo el bienestar físico, sino también la concentración y el rendimiento escolar.
¿Por qué el calzado escolar no siempre es suficiente?
Aunque el calzado escolar cumple con normas de uniformidad, muchas veces no considera las necesidades individuales de cada pie. Los zapatos suelen ser rígidos, con poco soporte interno y sin adaptación a la forma o funcionamiento del pie.
Esto puede favorecer:
- Dolor en pies y talones
- Cansancio excesivo al final del día
- Alteraciones en la pisada
- Sobrecargas en rodillas y espalda
- Aparición de molestias durante el crecimiento
El rol de las plantillas de uso escolar
Las plantillas de uso escolar están diseñadas para acompañar el desarrollo del pie y mejorar la forma en que se distribuyen las cargas al caminar y estar de pie. Su objetivo no es necesariamente corregir, sino también prevenir el dolor u otras complicaciones.
Entre sus principales beneficios se encuentran:
- Mejor soporte y estabilidad durante la jornada escolar
- Mayor comodidad dentro del calzado
- Reducción de puntos de presión
- Acompañamiento del crecimiento del pie
- Mejora del rendimiento en actividades escolares y recreativas
Señales de alerta a las que hay que estar atentos
Es importante observar si el niño o adolescente presenta:
- Dolor frecuente en pies o talones
- Cansancio excesivo al caminar
- Cambios en la forma de caminar
- Molestias al usar calzado escolar
- Quejas recurrentes después del colegio
Estas señales no deben normalizarse y son una buena oportunidad para realizar una evaluación profesional.
Evaluar a tiempo marca la diferencia
Realizar una evaluación de la pisada antes del inicio de clases permite detectar alteraciones funcionales y adaptar el soporte necesario de forma temprana. Las plantillas personalizadas ayudan a acompañar el crecimiento, favoreciendo una mejor postura y un desarrollo más equilibrado.
Según nuestras recomendaciones clínicas, antes de los 5 años es aconsejable realizar una evaluación inicial con un traumatólogo infantil, quien podrá determinar si el desarrollo del pie se encuentra dentro de los rangos esperados para la edad. A partir de esa indicación médica, se puede definir el momento adecuado para una evaluación biomecánica más específica.
Un buen año escolar también empieza desde los pies
Preparar el retorno a clases no es solo comprar útiles y uniformes. Cuidar los pies es invertir en bienestar, comodidad y salud a largo plazo.
PROFEET – Porque cada paso importa, desde el primer día de clases.
